lunes, 29 de agosto de 2011

Prefacio

Oratio vero cuius summa virtus est perspicuitas.
                                                      Quintiliano. 



El Tesoro de la Lengua guaraní de Antonio Ruiz de Montoya, es el diccionario guaraní castellano más importante que se haya editado hasta hoy día. Su doble valor se nota cuando se percibe su intención sistemática de prodigarse en el peso específico de cada partícula de la lengua guaraní, la cual intención desplegada con mucho detalle y cuidado, nos sugiere esa pragmática como trasunto fiel del trato directo con el hombre y la mujer guaraní en original silvanidades de treinta años.

He realizado una interpretación que quiere actualizarlo. En este sentido mi versión alienta a un redescubrimiento del idioma con nuevos lineamientos para leerlo y escribirlo guiado por el peso específico de cada partícula.

En efecto, mi interpretación cree que el idioma mas hablado en el Paraguay necesita precisarse con mas propiedad y más ontología que reparen en todo lo que es el idioma, y caer en la cuenta de que en un termino guaraní existen muchos componentes que son en sí mismos, y evitar que la construcción de los términos ahogue el significado y valor ontológico de las partículas -en sí mismas- que lo construyen. Así el conocimiento del Tesoro de la Lengua Guaraní es una verdadera y grata sorpresa continuada similar a la que podría proporcionarnos un artefacto útil y necesario, y encima lujoso y abigarrado en su repertorio, articulación y porte.


El repertorio general del Tesoro contiene, por su puesto, un menú donde el sabroso castellano del Siglo de Oro suena con pintorescos decires desde exactas concreciones. También Restivo conserva algo de aquel tiempo. Al traspasarlo a nuestra versión, hemos tenido como único criterio general, mantener sin modificación aquellas voces desusadas o arcaicas, que sin embargo, en el Paraguay, se las sigue repitiendo como en aquel tiempo. Para las demás, a veces las hemos mantenido tal cuales, a veces las hemos adaptado al uso actual siguiendo a la Real Academia Española, y a veces hemos seguido solamente gustos. 


Asimismo se pueden notar ciertos americanismos incipientes, más o menos ecuménicos en el novísimo mundo indiano de aquel tiempo, provenientes principalmente de la Nueva España o México, de los puertos del Caribe, y el Perú, pero que no se han instalado en las conversaciones del Paraguay. En este sentido también Montoya nos ha legado no pocas curiosidades desarrolladas en las Indias por el idioma español. 


Por tanto, debemos saber pues, el natural fenómeno del Tesoro con su importante margen -tanto en su guaraní como en su español- de decires que ya pertenecen exclusivamente a sus respectivas historias idiomáticas, y que hoy suenan a desconocido o aparentemente a solecismo. Restivo -en el caso guaraní- sigue usando muchos decires de Montoya, refrendando así en el siglo XVIII al guaraní del siglo  XVII-, y mucho mas llamativo aún, pasa con Tupä Kuchuvi Veve quien usa de la vigencia en los mbya de un porcentaje importante del Tesoro trescientos años después.


A continuación se dan catorce divisiones que intentan, cada una por su parte, explanar las razones que dan momento a nuestra versión, ya que la misma es una interpretación, y como toda interpretación es limitada a ciertos aspectos, los cuales se intentarán mostrar lo mas claro posible en los siguientes catorce puntos numerados con numeros romanos. 


I- Abecedario.

a, ä
c (ca, co, cu)
ch
e, ë
g
h
i, ï
j
k (ke, ki, ky)
m; mb
n; nd
ñ
o, ö
p
r
s, sh
t
u, ü
v
y, ÿ.

El Tesoro tiene también la "g" final con las vocales principalmente con la "o":

Verbigratia: og: casa; nosotros escribiremos: ô, es decir el acento reemplaza a la "g" final. Pero, por ejemplo, las composiciones negativas de la partícula eÿ hacen perder el acento para dar espacio a la g.  Es el caso del verbo mondô en composición negativa con eÿ hace  mondogeÿ.

En general éste abecedario quiere salir lo menos posible del Tesoro,  pero nuestra versión se vió obligada a respetar  la genuina pronunciación actual "ch" tal cual de los mbya, ya que nuestra versión busca obligatoriamente abundante añadido en Tupä Kuchuvi Veve o León Cadogan siempre que se pueda, y como es sabido, los mbya pronuncian la ch tal cual. Y también suma por su lado que el guaraní vernáculo paraguayo, por decirlo así, no dice Che sino she tal cual.


También en general se puede decir que nuestro abecedario es casi el mismo que el de Guasch, por ejemplo; con las dos únicas diferencias obligadas, como se dijo, por la pronunciación mbya, y por intentar no salir mucho del Tesoro en el caso de la c solamente consonante. 

El abecedario de nuestra versión, porsupuesto que no es original. Contrariamente a lo que se cree, el abecedario usado actualmente, por ejemplo en los textos de academia, y en los textos gubernamentales, es tan solo uno de los abecedarios que han pasado en la historia de la escritura en guarani. Por ejemplo el abecedario del doctor Carlos Gatti Battilana no es idéntico al usado por Guasch, ni el usado por Guasch es idéntico al usado por Ortiz Mayans. 

Con los utensilios de los abecedarios diferentes, nosotros no inventamos ninguno, solamente los hemos acomodado a nuestras necesidades propias como la de incluir si o si, o siempre que se pueda a Tupä Kuchuvi Veve con su propia expresión


II - Los autores complementarios a los originales de Montoya.


Seguidamente a la significación original que sigue a la entrada, le sumamos significaciones de otros autores. 

Así también después de las frases redactadas originalmente por Montoya, le seguirán de ser posible, frases y oraciones de otros autores, las cuales siempre llevarán el nombre del autor como encabezamiento, y su transliteración será -hasta donde nos sea dado- con la ficción del abecedario adoptado para ésta versión del Tesoro, de manera a contextualizarlos unívocamente en este blog. Así por ejemplo, existen entradas sin frases ejemplares originales de Montoya donde nosotros pusimos frases de otros autores porque es nuestra intención que todas las dicciones de entradas del original montoyano, -vengan éstas con frases ejemplares originales como son la mayoria, o vengan sin ellas como cierta minoría de entradas originales- todas las entradas originales, repito, tengan en lo posible respuestas o ecos desde los puntos de vista de otros autores.

Los autores son: 

Restivo : representa el guaraní jesuítico propiamente dicho pues fue jesuita un par de generaciones despues de la de Montoya, en la misma provincia, es decir en La provincia, la otrora provincia jesuitica del Paraguay que se llamaba en aquel tiempo Paraquaria. Ésta provincia como marco e individuo histórico puede ser estudiado hoy día como un fenómeno federal con la luz de los mapas actuales: su sede administrativa o jerárquica no estaba en Asunción como se podrá creer a prima facie, sino que estaba en Córdoba. Y desde Córdoba los jesuitas imperaban su propia provincia paralela y cada vez menos virtual, con franquicias en Buenos Aires, Asunción, y, también -suponemos- en el resto de las ciudades platenses. Se sabe que Restivo estuvo como rector en el Colegio que la Orden tenía en Asunción, en una época donde los jesuitas eran ya muy visibles, ricos, influyentes y poderosos. Sus obras lingüísticas fueron publicadas en primera edición por las imprentas que la Orden tenía en sus municipios guaraníes, hoy desperdigados  en ese gran paisaje donde el Paraguay, la Argentina, el Brasil y el Uruguay acercan sus comarcas actuales. Restivo es jesuita que podemos imaginar, mas bien, burócrata ejecutivo y técnico todo terreno en una empresa gigantesca. Imaginemos la actual empresa Tigo que además de tener que ganar dinero tenga que encargarse de enseñar a crear nuevos bienes y servicios a miles y miles de indios guaraníes en un marco urbano y político al estilo de la civilización histórica del occidente europeo, y también ya empezaban a regir la educación universitaria en el Río de la Plata. El doctor Blas Garay encontró muchos documentos de aquella época. En pocas palabras los jesuítas eran los que mandaban en todo el Rio de la Plata. Caravanas de embarcaciones saliendo de las misiones repletas de frutos y productos de la tierra conjuntamente con bienes de manufactura; todo libre en franquicia plena, libre de todo gravamen o control, libre de todo impuesto civil. Restivo ya no era el pionero fundador heróico como Montoya. A la generación de Restivo le tocó encarar  una empresa técnica de burocracia que controla un constante crecimiento. A la generación de Montoya le tocó la selva y el indio cara a cara por primera vez. A los Montoya les tocó fundar de la nada; a los Restivo les tocó organizar una hechura que se había convertido en una maquinaria gigantesca.

Guasch, Gatti Battilana, Ortiz Mayans y Peralta y Osuna; representan al guaraní moderno hablado actualmente o por lo menos bien entrado el siglo XX. 

Tupä Kuchuvi Veve es el guarani silvano de la colectividad mbya que es un grupo humano genuinamente guaraní paraguayo caracterizado por su tenaz aislamiento de siglos, que le han permitido verdadera pureza silvana en sus tradiciones culturales hasta aproximadamente la década del 60 del siglo XX. 


(Lo que está entre paréntesis surge de este blog.)


(Los paréntesis que vienen a lado mismo de las entradas son  voces modificadas por propias leyes eufónicas del idioma o leyes mismas del idioma, o modificadas por el uso y el tiempo que los ha diversificado y hasta cambiado. Y precisamente estas modificaciones son las que aparecen entre paréntesis a lado de su presentación original. También aparecen en estos parentesis a lado de las entradas, ciertas ocurrencias sobre el punto.)


III- Acentos necesarios en ciertas entradas y en casi todas las composiciones.

Denominamos entradas a las palabras que conforman la lista de dicciones del Tesoro.

Las entradas aparecen en general sin acento pintado, pues la regla guaraní tonifica más las últimas sílabas. Es decir, casi todas las entradas del Tesoro son palabras que en español se llaman agudas. Y esto equivale a decir que por su propia naturaleza, el idioma guaraní hizo que la inmensa mayoria de sus  voces sean agudas. Y los academicos del siglo XX han preferido escribirlas sin pintarlas con el acento agudo. Las entradas con acento pintado nunca podrán entonces ser agudas, ya que son o llanas o esdrújulas por que el acento le viene natural como decía Montoya y son las excepciónes a esta regla.

Nosotros también hemos optado por no pintarlas con el acento agudo.  Verbigratia mongeta : se pronuncia diferenciando bien las tres silabas pero con mas énfasis en la última. Un énfasis que suena mas a finalizar el término que a un acento natural. 

Así también, el Tesoro de la lengua guaraní de Montoya, es muy rico, riquísimo en entradas de términos partículas de una letra o de una sílaba de extensión, las cuales por eso, no dejan de ser términos individudales presentados con independencia y con entrada propia en la lista de dicciones del Tesoro. Es que según Montoya la clave del idioma guaraní radica y se desenvuelve con "partículas" como las llamó Montoya, pues con ellas se pueden dar correctamente infinitas  "composiciónes" -como decía Montoya- además de los términos con entradas propias.

Es decir que las composiciones no tienen entrada propia en el diccionario montoyano -ni porsupuesto tampoco en nuestra versión- porque  cada composición es producto propio de una  fabrica capaz de producir infinitas otras propiedades, pues la posibilidad misma de composición es el funcionamiento natural del idioma guaraní, que aparece así como una fabrica de partículas linguisticas capaces de componer linguisticamente todo lo que se quiera.  

Pero estas muchísimas partículas guaraníes precisan un sistema bien definido de acentos porque ellas viven para componerse con otras, precisan de acentos inteligentes que pintarán dentro de las composiciones el genio gramatical que cada partícula fomenta dentro del término compuesto. Una composición no es una frase, ni es tampoco una oración ni párrafo. Una composición es una palabra nueva, un término nuevo. Eso si, en ésta construcción de términos  compuestos y ensamblados existen ciertas condiciones regulares que hacen a toda gramática -que dicho sea de paso en el guaraní estas condiciones aparecen con mucha claridad y evidencia-. [Ésta gramática para interpretar los aspectos propuestos, como tal la damos desperdigada, y solamente oportuna, en todos los numerales de este breve  Prefacio.]

Así pues, la necesidad -de precisar con acentos las diferencias en las partículas de su propia riqueza universal- está dada por los muchísimos verbos partículas con la extensión de una letra, o de una sílaba, en generación simultánea con sustantivos y nombres y accidentes: es decir con muchos homónimos cuyo traspaso a la escritura exigen una diferenciación e individuación que los identifique para aumentar con este sístema la conciencia que cada radical con su propiedad linguística y gramatical representa.

Verbigratia: 

a: fruto;

á: caer.

El a fruto en su presentación o entrada aparece sin acento pintado porque no es un verbo para la ficción gramatical, pero en el caso de que forme parte de una composición, es conveniente que se la pinte con acento, en este caso no lleva el acento normal " ´ " sino que se la pinta con  el acento invertido " " porque dentro de la ficción gramatical no es un verbo sino mas bien un nombre general, un sustantivo como se dice en español. Nuestra versión ha optado por el acento normal para las partículas verbos en todos los casos y siempre, sin importar que la partícula verbo aparezca sola o formando parte de una composición. Y por el acento invertido para las partículas que no son son verbos solamente en los casos en que van a componer o formar parte de una palabra compuesta, porque si van solas aparecen sin acento como  a  fruto.

Verbigratia, la particula y entrada independiente ha -sin acento- que significa espiga de maízComo no es gramaticalmente un verbo, lleva el acento invertido, pero solamente cuando se combina en composiciones:

Ndàri avati rangë : aún no tiene mazorca el maíz.

Ésta necesidad de acentos sistemáticos, regulados, que hemos adoptado en nuestra versión del Tesoro nos ha obligado a renovar su originalidad, sin transformarla ni mucho menos falsearla, en cuanto se trata de un ensayo que pretende una reinterpretación capaz de enriquecer el debate sobre ciertas verdades o realidades del Tesoro, que no se han tenido en debida cuenta, siempre -claro está- según nuestra interpretación vertida en esta versión del Tesoro.

Verbigratia las partículas y entradas originales  pe, el Tesoro las engloba genéricamente en 16 entradas individuales, es decir pe 1, pe 2, pe 3 hasta el pe 16. Nosotros también, solo que de una generalidad de 16 entradas creamos en el caso de la partícula pe, tres generalidades: los pe que no son verbos, los pe que son verbos, y los pe nasales. Montoya respeta y mucho, en todo el Tesoro la nasalidad y la no nasalidad de las partículas, términos y composiciones, pero no hizo un sístema de acentos claro ni definido para su uso escrito y regular. En el ejemplo de las pe, a las pe nasales les pinta su acento narigal -como el decía- pero en su numeración no le da su propiedad e independecia genérica. Ni tampoco subraya ni distingue en acento y generalidad numérica las pe que son verbos de las pe que no son verbos.

Es decir que, nuestra versión, para darle al Tesoro -según nuestra interpretación- mayor precisión que muestre mejor y más sus propiedades, tuvo la necesidad de renovación -no de alteración-, como lo muestra este ejemplo de las pe que nosotros las hemos agrupado, para su presentación numerada en la lista de dicciones,  en tres grupos genéricos: primero aparecen las pe sin acentos porque no son verbos ; segundo aparecen las pe con acentos porque son verbos como acabamos de decir; y en tercer orden aparecen las pe nasales que como decía Montoya son naturales, es decir son espontánemante nasales más allá de que gramaticalmente puedan o no ser verbos.

Es decir que en vez de presentar la anarquía de 16 pe, nuestra versión presenta 11 pe -sin acentos ya que no son verbos- es decir pe 1 hasta pe 11; 3 -con acentos normales pues son verbos- es decir 1 hasta 3; y  3 nasales, es decir 1 hasta 3.

La renovación que presenta nuestra versión de acentuar con un sistema las partículas que forman una composiciónasí como otras  que se verán en los numerales que siguen este Prefacio, nosotros no las sentimos como renovaciónes, sino sentimos mas bien que las mismas son actualizaciones al Tesoro, de subrayar ciertas interpretaciones y al mismo tiempo desmitificarlas como novedades; y reapuntarlas, tal vez, como cosas que en su momento pudieron haber sido consabidas pero que el tiempo se encargó de darle otro reboque tapando muchas de sus bellezas y propiedades como acontece en las cosas arqueológicas.


IV- La lista para componer.

Las entradas originales del Tesoro asumen cierto rango "taxativo", ya que jerarquizan las partículas que son muchísimas, y jerarquizan también palabras ya "consolidadas" por su individualidad independiente: si bien pudieron haber sido en algún tiempo, fruto de composiciones, con el tiempo dejaron de ser mecánicas derivaciones de partículas y se convirtieron en voces propiamente vigentes, con un uso personal primero, convencional y extendido después, a modo de incubadora linguística que le atribuye su universo, su universo propio de palabra, donde ya suena y vive como un concepto independiente. Cabe aquí dejar sentado lo advertido por cierta erudición paraguaya que no concede valor de dogma a las etimologías que suele ensayar Montoya en la mayoría de sus entradas originales.

La composición pues junta palabras de diferentes categorías gramaticales, y es  un despropósito desde Montoya -que se tomó el trabajo detallado de individualizar centenares de partículas diferentes-, confundir lo que por un lado es o aparece como una lista "taxativa" de terminos individuales que por ganar ese nuevo universo conceptual ha sido electo para conformar una lista de iguales [lo que constituye el enlistado del diccionario montoyano]; confundir con lo que por otro lado es un nuevo termino compuesto y ensamblado. Por ejemplo: un sustantivo, o un adjetivo, o un verbo declinado con formas verbales pasivas, pueden componerse, y unidos son una voz. Las composiciones inundan todo el idioma y su Tesoro, pero, se vuelve a insistir, no tienen rango de entrada individual. Hasta se puede intuir que Montoya no quiere conceder rango de entrada a ninguna composición más allá de los margenes normales que hacen a un estado de excepción.

 Es decir, eTesoro  da entrada individual a ese "un" sustantivo, a ese "un" adjetivo, a ese "un" verbo y a esas "una" variacion o formas verbales temporales y pasivas; pero no a sus infinitas posibilidades de combinar "composiciones". 

Surgiría así, pues, el Tesoro de Montoya como una gran pauta, como el gran criterio que distingue una palabra consagrada y autónoma de una composición libre y etérea. De aquí que las palabras que no tengan ningún acento pintado pertenecen al grupo de las palabras que ganaron individualidad conjuntamente con aquellas que  tienen acento natural e integran  la lista de dicciones con sus acentos naturales y pintados.


Con respecto al original montoyano, nuestro orden de la lista de entradas lógicamente la cambiará con la medida del modificado abecedario original. 

 Las entradas homónimas, primero irán las que no son verbos, luego las que significan verbos y finalmente las nasales. 

Todas y cada una de las entradas del Tesoro original serán íntegramente respetadas como tales y tendrán en éste blog también su propia entrada.


V- Las composiciones.

 "Las composiciones" son, pues, los términos ensamblados con las entradas que forman la lista del diccionario de Montoya. 

Nuestra versión del Tesoro en este blog, las hace aparecer con más de un acento para señalar su "composición", y esa pluralidad de acentos pintados en el nuevo término compuesto facilita su descomposición y ubicación en el Tesoro.

Verbigratia mösäingatú es una composición que no figura en la lista de dicciones

Pero todas su partículas componentes si figuran:

mo: está enlistado autónomamente por Montoya en su diccionario, y si no va en composición tampoco lleva acento;

säi: también está enlistado autónomamente con acento que le viene natural.

ngatu  lo mismo pues es la versión nasal de "catu". 


VI- Partículas "taxativas" que cierran las composiciones.

La lista montoyana concede entrada individual a ciertas estratégicas Partículas que por propio destino natural finalizan composiciones y por ende, en nuestra versión, anulan también acentos intermedios al llevárselos sobre ellas.

Ellas son : 

amö, namo, ramo (subjuntivo) con el condicional mocue con su versión nasal ngue, gue;  gui (delicado); el verbal , hára con su versión nasal nda, nga y con todos sus tiempos: hagué, haguä, háva; (esta partícula es delicada, a veces quiere ir sola) con su nasal mbá; el moderno -; el delicado ablativo pe, pype [-py, -my en Tupä Kuchuvi Veve] con su nasal me las partículas del verbo pasivo con todos sus tiempos: , pýra, pyräma, pyré, pyranguéY también el preterizador futurizadores ne, , arä; y las partículas : con su nasal ndetyuca; upe;-va (de casuística delicada)ve;  -vo es delicado [-vy en mbya]; ; yme.


VII-  Las negaciones en composición.

Las frases, oraciones o composiciones negativas tienden a la unicidad terminológica de sus componentes, salvo la especie negativa donde ruguái la protagoniza.

Pero, tratándose con negaciones conjugadas de verbos cuya extensión no supera una vocal, o una sílaba, la tendencia hacia la unicidad pide más rigor pues casi todas las formas negativas en conjugación de verbos partículas pedirían composición. 


Verbigratia : el verbo irregular :  : ir.

Ndòhóiséamo.
No queriendo él irse.


VIII- Partículas "taxativas" que principian composiciones.

A las partículas enumeradas en el tópico VI se le suman otras, también estratégicas porque de participarse mutuamente son las que entablan o tienden  a modo de prefijos a entablar composición. Ellas son :


je, [re], jo, mbo, poro [con sus respectivas versiones nasales ñe, ño, mo, mboro moro]. 


IX- La perpetua mayúscula de los pronombres.

 A, E, Re, Ja:Ñä, Pe, Ta, Te, To, Ti; siempre en todos los casos aparecen con mayúscula para su desambiguación, habida la extensa cuenta de sus homónimos. 


Se salvan de esta norma todos los casos de conjugaciones irregulares de verbos irregulares. Así también existe la otra salvedad de los pronombres  "o" , "Ja" que contraen la gran mayoría de los verbos partículas, o los verbos cuya  exención no supera una sílaba:

 verbigracia el verbo , ico : jàicó; òicó

Tambien algunos verbos irregulares : 


jàhá : nosotros vamos.

En estos casos siempre el pronombre Ja pierde su mayúscula y gana el acento invertido para la composición.


X- Nexo compositivo original de Montoya.

Una posibilidad práctica no menor del Tesoro, aparece con las palabras cuya presentación autónoma en su respectiva entrada, se da con una letra que le es afín. 


Verbigratia la entrada autónoma : á.  r. 5. 


Ésta presentación así dada no implica la existencia del término ar; lo que está implicando es directamente a todas las partículas que pudieran componerse con ella - a.  r-  partiendo justamente de la r como nexo compositivo. Estas composiciones así estructuradas no deberían llevar acentos desambiguatorios aunque la libertad es un gusto no despreciable en todas las gramáticas.

Verbigratia :

a. r   + endu, andu, ñandu  = arandu.  No àrandú.


XI- Las preclinaciones.

Una de las cosas del Tesoro que se mantienen en Tupä Kuchuvi Veve son lo que nosotros denominamos preclinaciones en vez de oscilaciones.


Al parecer se dan  5 cinco casos:

Por ejemplo la palabra hàgué : cabello. a, ha es propiamente cabello; pero con con más frecuencia se presenta con la partícula final gué: pedazo o uno.

Así sus preclinaciones serían:

* tàgué: nominativo.
* hàgué: alteridad.
* ràgué: de uno mismo, o del grupo al cual uno pertenece.
* àgué: ¿ super reflexivo? ¿ eufonía ?
* guàgué: a veces dativo, a veces -principalmente Tupä Kuchuvi Veve- utilizado para lo narrativo y jurídico.

Éstas preclinaciones hacen naturalmente los sustantivos; y  alguno que otro adjetivo ya como excepción, y acaso por composición; e inclusive algunos verbos. 

Mención aparte merece  esa  especie de pronombre demostrativo y personal : rè, hè, guè, è; y parece que también  a las cuales Montoya en la entrada "re" las caracteriza como "partícula que reciben [ciertos] verbos. También en  la entrada  ï  está un desarrolo de sus preclinaciones.


A éstas preclinaciones,  -los 5 casos enunciados-, podría sumarse tambíen   j :  El Tesoro en la entrada 1 (nuestra versión) se remite a 3 como su nominativo o como su versión más famosa. También se puede citar la palabra compuesta : jovàhéi : lavarse la cara, de tova.


Los pronombres  no son preclinables pues desarrollan una riquísima variedad  en número y persona que cumplen además originales variaciones o valores como por ejemplo lo imperativo y lo optativo.



XII- ¿ Pronombres de variación eufónica ? O, ¿pronombres que piden objeto directo?

Por ejemplo: Ta, Tài, 1era persona del modo optativo. Ésta presentación binominal se da en todos los pronombres: A, Ài; E, Èi; o, òi, etcétera, etcétera. 


Sin embargo, y esto es muy importante y pendiente todavía, dejaremos para revisiones posteriores una clasificación esencial del verbo guaraní como categoría gramatical propiamente dicha. 


Una mayor dilucidación podría mostrar la  función y verdadera razón que hace la presencia de la "i", pues para nuestro gusto la "i" no puede ser solamente un mero elemento que hace eufonía en unión con los pronombres, sino mucho mejor indica un objeto o complemento directo. 


Así, sería mas significativo escribir :  


A    i   pota.
Yo lo quiero.

Y no :


Ài pota.

Por dar solamente un ejemplo de la autonomía de   la "i", Paulo Restivo dice en su Vocabulario, página 420, hablando del verbo cuái=pasar -que tiene entrada propia en el Tesoro- dice que cuái es un verbo neutro, y que este se conjuga con pronombres she, nde, i, ut: 
   
                                          cu   i   cuái.
                                           alla pasa.

No obstante lo cual, en un principio y de manera precaria adoptaremos la tesis de la "i" como elemento eufónico antes de completar el referido estudio de su posible vigencia  autónoma en conexión con pronombres, a los cuales dirigiría primeramente al objeto directo o complemento directo, y después al verbo.



XIII- Tupä Kuchuvi Veve.


En ciertos aspectos el trabajo de Tupä Kuchuvi Veve revela la continuidad del Tesoro : es decir que a mediados del siglo XX en el corazón de las selvas paraguayas todavía  grupos guaraníes conversaban y pensaban no pocas dicciones que solamente se encuentran en el Tesoro, con mínimas variantes que hacen más al acento que al concepto: los mbya no usan la h aspirada; también en vez de la s hablan la ch; utilizan la mera repetición a veces de toda la palabra, a veces de las partículas finales que la componen como metodo de insistir, acentuar, o exagerar o simplemente asegurar el valor admonitorio;  y mediante la autonomía de la  mantienen todo su antiguo vigor, verdadero fruto de una colectividad humana que veía con buenos ojos no solamente el buen decir ñe'ëngatú; sino la perseverancia en las experiencias filosóficas que siempre han precedido al buen decir. 


XIV- La sintaxis de nuestra versión.

Por lo tanto, para coordinar y unir en oraciones y conceptos compuestos -o en composición-, hemos creído que una secuencia correcta para todo ello es respetar la autonomía de las entradas, por ejemplo la autonomía y riqueza de sus pronombres. Tanto el doctor Carlos Gatti Battilana y Ortiz Mayans han ensayado esta separación en sus respectivas redacciones aunque no hayan dejado un sistema general para los conceptos o composiciones. 

Gatti Battilana escribe, por ejemplo, nda recói, y A reco; escribiendo la oración positiva y la oración negativa, separando -por vía de respeto a sus autonomías semánticas- los pronombres que son tan ricos, originales y muy propios del idioma guaraní. 

Como decía Ortega y Gasset en su Meditación de la técnica, "... para responder a la pregunta: ¿Qué es la cosa?, lo que hacemos es deshacerla, precisamente recurrir de su forma, tal y como está funcionando, a sus ingredientes, que procuramos aislar y definir." Sin embargo, como creemos que toda gramática, en el fondo no es más que una ficción necesaria que intenta mejorar la técnica de su escritura, el idioma guaraní debe revalorizar sus ingredientes y ensayar nuevas tecnicas que sean más faciles para su escritura y su lectura.

Lo que hizo Montoya en el Tesoro de la Lengua Guaraní fue presisamente "recurrir a sus ingredientes" pero por diversas circunstancias y razones -como podría ser acaso las dificultades en los imprenteros- su sintaxis no se elaboró con la mejor técnica.  

Las secuencias y separación de las palabras en las redacciones han cambiado de acuerdo al desarrollo propio de la escritura de cada idioma. Nos basta para la evidencia de este fenómeno con leer cualquier documento de nuestro Archivo Nacional de los siglos XVI y XVII donde podemos leer frases que antes eran una palabra -en esas escrituras- y ahora se escribe como frases.


XV- El "Tesoro" en muchos puntos pudo más que la Catequesis.

El Tesoro es una obra filológica misionera del Padre Antonio Ruiz de Montoya íntegramente del siglo XVII -publicado en Madrid en el año 1.639- y más específicamente para la contrareforma católica en las Indias, por la cual tiene mucho vocabulario de catequesis consecuente, pero siempre después de intentar desentrañar giros originales.

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